viernes, 16 de diciembre de 2011

Navidad 2011

Iglesia de Santiago el Mayor 
Si bien la iglesia está ubicada en la calle Airosas, un lateral del edificio forma parte de la vía Real del Arrabal, siendo la vía central del arrabal toledano, que nace como tal calle al ir creciendo éste en época árabe, acabando por ser amurallado para protegerle de las incursiones cristianas, cada día más peligrosas. Anteriormente era solo un camino, que se llamaría “de la Sagra” o de la campiña, como la puerta que protegió su entrada se llamó de Bisagra.

Como la topografía del cerro toledano permite la subida más cómoda a la parte alta de la ciudad por su cara norte, en dirección al istmo de la Vega, en todo tiempo tuvo que ser esta calle un acceso principal al poblado.

En cuanto al nombre, debe de haber influido la circunstancia de que, además de calle, es un efectivo camino real, que desde Valladolid y por la orilla del Guadarrama primero y luego pasando por Madrid, cruza Toledo y se dirige a La Mancha por el puente de Alcántara, camino controlado por este paso forzoso a través del recinto amurallado. Los primeros datos que se dispone de esta vía se refieren a todo el barrio y se le cita ya en 1156, diciéndose que está situado al norte de la ciudad, bajando desde la puerta de Valmardón.

Siendo la calle Real del Arrabal, la entrada principal a Toledo y de mayor anchura a otras, se establecen en ella comercios. En 1561 se cita a una carnicería municipal. En los siglos XVI y XVIII se llamaba “Calabacería” a la parte alta de la calle, donde en puestos desmontables se expedían esos frutos. En el siglo XVIII se reforma a fondo la calle y queda prácticamente como está hoy en día. En esta época también se llamaba “calle que desde la Puerta del Sol, vaja al Arrabal”, también “calle de la Vetería”.

La última reforma de la calle Real del Arrabal fue la de romper la muralla a ambos costados de la puerta de Bisagra, para desdoblar el tráfico rodado. En 1927 se derribaron las casas situadas a ambos lados de la puerta. Por fin, en el año 1972 se eliminó un arco levantado en 1932 y en ambos lados se hicieron dinteles rectangulares, coronados por almenas. Hoy en día la calle con la proliferación de vehículos se ha hecho zona peligrosa y de mala visibilidad. Mientras la torre de la Iglesia de Santiago, libre de añadidos, sigue viendo pasar los años ya  las cosas con la impavidez de quien, por haber vito mucho, no se asombra ya de nada. (Fuente: Historia de las Calles de Toledo).

Conocida también como La Catedral del Mudéjar, la Iglesia de Santiago el Mayor o de Santiago del Arrabal es uno de los monumentos más característicos de Toledo. Situada en lo que eran las afueras de la ciudad o arrabales, de ahí su nombre, esta iglesia supone la cumbre del arte mudéjar toledano y, con permiso de las torres de Teruel, también del español.

Si bien las primeras citas como parroquia corresponden al siglo XII, parece probable que el edificio actual corresponda al siglo XIII, siendo mandado construir por el rey Sancho II de Portugal. También parece muy probable que esta iglesia se levante sobre una antigua mezquita, cuyo alminar se correspondería con la actual torre exenta (separada del edificio), que habría sido recrecida en ladrillo para colocar el campanario.

Se trata de la iglesia mudéjar toledana menos modificada, pues conserva su estructura original. Las obras ejecutadas durante su larga historia se pueden resumir así: en 1564 se elevó el ábside principal para alojar el nuevo retablo de Francisco de Espinosa; en 1612 los pilares de ladrillo fueron forrados con pilastras de yeso; en 1704 se construyó un pórtico adosado al flanco sur del crucero; en 1790 se ocultó el artesonado colocándose bóvedas encamonadas.

Y con ese aspecto -con el ábside recrecido, con el pórtico adosado, con el artesonado oculto y con los pilares forrados de yeso- la iglesia llegó a la era fotográfica, siendo inmortalizada con profusión debido a su enorme belleza.
Las primeras imágenes, tomadas en el siglo XIX, muestran además cómo la iglesia estaba rodeada prácticamente por todos sus flancos por viviendas de ínfima calidad y por puestos de venta de frutas y otros enseres en el ábside. Sin duda, esta situación restaba mucha belleza al edificio, pues no podía apenas ser admirado en su exterior. (Fuente: Toledo Olvidado).

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