lunes, 8 de diciembre de 2014

Navidad 2014

El Jardín del Armiño
En el centro histórico de Toledo, próximos al barrio de Santo Tomé, bajamos por la calle de San Clemente. Nos detenemos un momento ante la portada de su iglesia y desembocamos ante el portal del Armiño, cigarral que la tradición dice que perteneció a la familia de El Greco.

Pues bien, en pleno siglo XVI situamos allí a un extranjero procedente de la isla de Creta. Soberbio como el que más; el Greco sabía que era un gran pintor, el mejor de todos los tiempos, y lo cobraba así. Se le llamó incluso el artista de los pleitos porque nadie le pagaba la suma que pedía por sus obras puesto que "se pasaba" en sus peritaciones. Y no era para menos, no tenía un duro porque todo se lo gastaba en juergas, diversión, bebida y mujeres. ¿Os imagináis que en todas las comidas el artista pagaba a un grupo de músicos que lo deleitaran mientras degustaba los manjares?. El resultado es que siempre estaba arruinado.

Doménico, se enamoró de una mujer, Jerónima Cuevas, con quien llegó a tener un hijo, Jorge Manuel Theotocópuli quien llegaría a ser uno de los más eminentes arquitectos de la época: baste recordar que trabajó en las Casas Consistoriales y en la Capilla del Corpus Christi de la Catedral de Toledo.

A Jerónima Cuevas se la conoce popularmente como la "Dama del Armiño" que vivía en esta casa, conocida hoy como "Jardín del Armiño" en donde se producían los encuentros amorosos con el artista. Hoy día, el jardín y sus aledaños han sido objeto de una restauración puesto que se encontraba en un estado lamentable de abandono.

El Greco dejó honda huella en la cultura de la ciudad de Toledo, como buena muestra es la leyenda La Dama del Armiño. “Con gran tristeza volvió a su estudio, donde estaba perfeccionando un retrato de doña Jerónima que estaba haciendo conforme la recordaba. Con el niño en brazos, tomó un pincel y moteó de negro el manto blanco del retrato de la que fuera su amada”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Introduce tu comentario...