viernes, 9 de diciembre de 2016

Navidad 2016

Arco de la Sangre
Es una puerta más de acceso a la Plaza de Zocodover. Llamada Arco de la Sangre de Cristo, de estructura árabe con arco de herradura, se conservó casi intacto hasta 1936, que se nos perdió, junto con cosas mucho más valiosas, por causa de la contienda de la Guerra Civil Española.

Conocemos también su nombre en árabe: Bab-al-Yayl, puerta de los Caballos. Parece natural suponer que la fachada de esta puerta que mirase hacia la plaza tuviera un arco del mismo estilo. No obstante un gran incendio ocurrido en 1589 convirtió a más de veinte casas en casi un solar, afectando a esta fachada. Había que reformar toda la plaza y el Arco de la Sangre, por su antigüedad, por la imagen encapillada sobre él y por estética era el elemento principal de la plaza.

La reforma fue ordenada por el Rey Prudente en 1596, encomendando las obras a Juan de Herrera, levantando los edificios con cargo a los propietarios. Habida cuenta la acostumbrada escasez de fondos de nuestro Municipio, el proyecto de reforma no se hizo por completo; se levantaron los edificios, parte de las columnas y dos puertas, de las que sólo ha llegado a nuestros días el Arco de la Sangre. Es curioso que éste fuera lo único que quedase en pie al quemase otra vez, en 1936, la manzana entera. Reconstruida en 1945 fue engarzada cuidadosamente en la nueva fachada restaurada; un cartel en mármol, sobre el arco, bajo el reloj, indica la fecha de su última restauración. (Fuente: Historia de las Calles de Toledo).

En la comentada plaza de Zocodover se escribió la leyenda de La Sierva. “Aquella misma noche, cuando el viento rugiendo una melodía de muerte y la lluvia siseando besaba la ciudad, colgaban los verdugos en las almenas del Alcázar la cabeza de aquella esclava del Rey, de la bella Azrael, la de talle gentil como las palmeras del oasis, de la la mirada ardiente como las arenas del desierto”.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Navidad 2015

Iglesia de Santo Tomé
La iglesia de Santo Tomé de Toledo o de Santo Tomás Apóstol se encuentra ubicada en el centro histórico de la ciudad, y fue fundada después de la reconquista de esta ciudad por el rey Alfonso VI de León. Aparece citada en el siglo XII, como construida sobre el solar de una antigua mezquita del siglo XI. Esta mezquita junto con otras de la ciudad fueron utilizadas como iglesias cristianas sin grandes cambios, ya que en la toma de la ciudad no hubo destrucción de edificios.

A principios del siglo XIV, por encontrarse en estado ruinoso fue totalmente reedificada a cargo de Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz y se transformó el antiguo alminar de la mezquita en campanario en estilo mudéjar. Su fama se debe sobre todo por albergar en su interior, el cuadro El entierro del Conde de Orgaz de El Greco, que puede contemplarse accediendo por la parte posterior de la iglesia.

El edificio consta de tres naves con crucero, cubiertas por bóvedas de cañón y ábside poligonal. Para construir la capilla mayor, con mezcla de mudéjar y gótico flamígero, el Señor de Orgaz mandó derribar la antigua cabecera y elevar la cúpula central en forma de estrella de ocho puntas con los nervios pintados. En el lado del evangelio, cerca del altar mayor, una puerta conduce a la entrada de la torre-campanario y desde allí se puede subir por medio de una escalera.

Tiene la iglesia en sus capillas, dos retablos barrocos, uno plateresco y una pila bautismal del siglo XVI. Destacan una imagen de la Virgen María de mármol del siglo XII y el retablo con elementos jónicos de la capilla mayor del siglo XIX, que sustituyó uno anterior churrigueresco.

En los pies de la nave, al lado de la Epístola, en la capilla de la Concepción se encuentra enterrado don Gonzalo Ruiz de Toledo, alcalde de Toledo, benefactor de este templo y fallecido en 1323. Según una leyenda, en su enterramiento aparecieron san Esteban y san Agustín para colocarlo en su sepultura, el mencionado milagro es el que se representa sobre su tumba, la pintura El entierro del conde de Orgaz realizada por El Greco en 1584 por encargo del párroco Andrés Núñez de Toledo, el cual reformó la mencionada capilla. Se construyó una nueva planta cuadrangular cubierta por una bóveda de media esfera y en los muros se adosaron cuatro arcos de medio punto, dentro de uno de ellos se colocó una lápida grabada con la explicación del milagro y encima de ella, adaptándose al arco de la pared, la pintura.

El antiguo alminar reconstruido en el siglo XIV por el señor de Orgaz, de planta cuadrada, estilo mudéjar toledano, con mampostería y ladrillo muy bien conservada. La torre contiene incrustaciones de cerámica vidriada y en sus dos cuerpos superiores, doble campanario, se abren grupos de dos y tres ventanas y entre estos dos pisos una decoración a modo de friso de arquería ciega con arcos lobulados y separados por pequeñas columnas de barro cocido vidriado. El coronamiento está realizado con especie de cordón de «dientes de sierra».

Junto a una ventana geminada de la torre en el segundo piso, se encuentra encastrada una placa-nicho visigoda de mármol blanco con venera y cruz patada adornada con las letras alfa y omega y estudiada como una pieza similar al prototipo realizado en los talleres de Mérida, que habrían extendido su influencia en los de Toledo. (Fuente: Wikipedia).

lunes, 8 de diciembre de 2014

Navidad 2014

El Jardín del Armiño
En el centro histórico de Toledo, próximos al barrio de Santo Tomé, bajamos por la calle de San Clemente. Nos detenemos un momento ante la portada de su iglesia y desembocamos ante el portal del Armiño, cigarral que la tradición dice que perteneció a la familia de El Greco.

Pues bien, en pleno siglo XVI situamos allí a un extranjero procedente de la isla de Creta. Soberbio como el que más; el Greco sabía que era un gran pintor, el mejor de todos los tiempos, y lo cobraba así. Se le llamó incluso el artista de los pleitos porque nadie le pagaba la suma que pedía por sus obras puesto que "se pasaba" en sus peritaciones. Y no era para menos, no tenía un duro porque todo se lo gastaba en juergas, diversión, bebida y mujeres. ¿Os imagináis que en todas las comidas el artista pagaba a un grupo de músicos que lo deleitaran mientras degustaba los manjares?. El resultado es que siempre estaba arruinado.

Doménico, se enamoró de una mujer, Jerónima Cuevas, con quien llegó a tener un hijo, Jorge Manuel Theotocópuli quien llegaría a ser uno de los más eminentes arquitectos de la época: baste recordar que trabajó en las Casas Consistoriales y en la Capilla del Corpus Christi de la Catedral de Toledo.

A Jerónima Cuevas se la conoce popularmente como la "Dama del Armiño" que vivía en esta casa, conocida hoy como "Jardín del Armiño" en donde se producían los encuentros amorosos con el artista. Hoy día, el jardín y sus aledaños han sido objeto de una restauración puesto que se encontraba en un estado lamentable de abandono.

El Greco dejó honda huella en la cultura de la ciudad de Toledo, como buena muestra es la leyenda La Dama del Armiño. “Con gran tristeza volvió a su estudio, donde estaba perfeccionando un retrato de doña Jerónima que estaba haciendo conforme la recordaba. Con el niño en brazos, tomó un pincel y moteó de negro el manto blanco del retrato de la que fuera su amada”.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Navidad 2013

Puente de Alcántara
El puente de Alcántara se alza sobre el río Tajo, situado a los pies del Castillo de San Servando. Se tiene constancia de su construcción en la época romana, en la fundación de Toletum. Era uno de los puentes que daba entrada a la ciudad, siendo en el medievo entrada obligada para todo peregrino.

El puente consta actualmente de dos arcos u ojos sobre el agua y un arco de paso por tierra utilizado como aliviadero en caso de crecida de las aguas, donde estuvo ubicado el tercer ojo.

Está fuertemente protegido con dos puertas fortificadas en sus extremos, siendo una de ellas de estilo barroco, levantándose en 1721 en el lugar donde se hallaba una fortificación árabe, coincidiendo con la urbanización del Paseo de la Rosa. Su puerta es de tipo triunfal, construida con ladrillo y piedra, adornada con condecoraciones de guirnaldas de flores y frutos. Remata el arco un frontón curvado con bolas de granito en los laterales y en su parte superior central. Un escudo de la ciudad en relieve y una hornacina con la imagen de la Inmaculada Concepción, adornan en su exterior e interior respectivamente.

La puerta opuesta fue construida en época medieval del siglo XIII, si bien sufrió reparaciones en los siglos XV y XVI, añadiéndose inscripciones, relieves y escudo de los Reyes Católicos. A continuación de esta puerta se hallaba una plaza de armas fortificada y junto con el castillo de San Servando en el cerro frontero, en frente, a la salida del puente, conformaban una excelente protección; tal era su perfección militar de defensa en aquella época, que impidió la conquista por este sector de la ciudad. Fue declarado monumento nacional en 1921.

En este lugar ocurrió la leyenda: de El Cristo de las Aguas “... interrogaron a aquella caja preguntando 'qué quería y a qué venía' no obteniendo respuesta alguna, hasta que llegó el turno a la cofradía de la Vera Cruz, haciendo la pregunta el hermano mayor, entonces la caja se abrió encontrándose con un crucifijo y un rótulo. Lo alzó y leyó en voz alta lo escrito en el pergamino que decía: “Voy destinado para la Santa Vera Cruz de Toledo”.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Navidad 2012

Casa del Diamantista
Construida sobre las piedras del río encontramos esta bella casa que se asoma al Tajo. Situada al final de una vaguada natural del cerro Toledano, junto al conocido embarcadero del Barco de Pasaje, antes se llamaba Casa del tinte del barco, pero en el siglo XIX vivió un orfebre, Don José Navarro, que hizo la corona real de Isabel II y ya se quedó con el nombre. Asociada a la elaboración de esta corona está la conocida leyenda La Casa del Diamantista “...Navarro, se levantó rápidamente para acercarse a la ventana y observar cómo los duendecillos, pues eso parecían, cruzaban el pequeño trecho de tierra que separa la casa del Tajo, para internarse en las aún oscuras aguas de éste y perderse para siempre”.

Era una casa maravillosa, con aspecto de pequeña fortificación almenada y embarcadero propio con unas escalerillas que descendían hasta el mismo nivel del agua. Contaba con un coqueto jardín y una cuidada terraza circular con magníficas vistas al río, al Cerro del Bú y a la ermita de la Virgen del Valle.

No se sabe con certeza el año en que Navarro se mudó a vivir a la casa junto al río Tajo que aún se conoce como Casa del Diamantista, por lo que es imposible saber si fue en esta casa donde elaboró la corona de Isabel II y que inspiró la leyenda que cuenta que fue ayudado a crearla por unos diminutos duendes que trabajaban mientras él dormía agotado por la responsabilidad de crear una corona a la altura de una reina. El caso es que en 1857, cuando la casa fue fotografiada por vez primera por Eugène Sevaistre, la casa sufrió una reforma. En la primera imagen la casa aparece sin terraza mientras que en la segunda, tomada por Charles Clifford (casualmente el fotógrafo de la casa real que fotografió a la reina con la corona) y fechada también en ese mismo año, ya aparece la terraza. Por ello es casi seguro que esa reforma la realizó José Navarro al adquirir la vivienda.

Tras la guerra civil, la casa sufrió un paulatino deterioro a partir de una gran riada. Como consecuencia de ella, la Confederación Hidrográfica del Tajo decidió expropiar a su propietario Antonio Aguilar Gómez la vivienda, en la cual vivía con su familia. Fue entonces cuando comenzó el grave deterioro del edificio. En los años 70 la casa fue totalmente restaurada por el arquitecto don Fernando Chueca y Goitia. (Fuente: Toledo Olvidado).

Hacia 1991, la casa acogió la sede de la Escuela Taller de Restauración y desde entonces se encuentra en muy buen estado. Años después y hasta 2010 fue sede de la Confederación Hidrográfica del Tajo. En el verano del mismo año, el Ayuntamiento acordó con dicha Confederación una permuta de la casa para instalar unas oficinas municipales, y a cambio la CHT trasladó su sede al Palacio de Amusco, en la plaza de San Justo.

Al salir de la casa un pequeño barco te traslada al otro lado del río. Al barquero habrá que darle una propina, lo que uno quiera. En este breve paseo disfrutarás de las vistas del Castillo de San Servando y la Casa del Diamantista desde otro punto de vista. Llegados al otro lado del embarcadero parte una senda empedrada en zig zag, que conduce hasta la ermita de la Virgen del Valle.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Navidad 2010

Puerta del Cambrón
Esta puerta es de origen árabe, conservando de esa época gran parte de la planta baja, el resto de la fábrica es del siglo XVI, de estilo renacentista bajo dictados herrerianos, que fue concebida como un gran arco de triunfo.

Su nombre deriva de las plantas espinosas, cambroneras, que crecían en este lugar. Es un arbusto de ramas espinosas y las hojas alargadas. Su flor es de color rosado o violeta y el fruto es una baya ovoide carnosa de color rojo o anaranjado.

Situada en el oeste de la ciudad, tiene planta cuadrada con un patio en el centro y cuatro torres angulares de ladrillo. Toda ella se puede considerar dividida en tres cuerpos, correspondiendo el primero a las bases de las cuatro torres que flanquean la entrada y que corresponden a la primitiva fábrica medieval de mampostería o tosca sillería. El resto es de ladrillo, correspondiendo al último cuerpo las cuatro torres de las esquinas y los lienzos almenados que las unen.

Su aspecto actual es el resultado de la reconstrucción realizada desde 1572 a 1577 en que se rebautizó como "Puerta de Santa Leocadia" al ponerla bajo la advocación de la patrona de la ciudad, cuya imagen preside, debajo del escudo del rey Felipe II, la portada interior.

En su patio interior una inscripción que reza: SON LIBRES DE PORTAZGO LOS VECINOS DE TOLEDO Y DE SUS MONTES Y DE LOS LUGARES DE LA JURISDICCION. (Fuente: I Love Toledo).

sábado, 5 de diciembre de 2009

Navidad 2009

Tejados y Catedral
Desde la torre de San Miguel "El Alto" se divisa el barrio que lleva su nombre y al fondo la torre de la Catedral.

El barrio, según documentos mozárabes data del año de 1174. En su época estaba poblado por boneteros, tejedores de seda, señores de heredades y gente pobre.

Dos edificios merecen mención: uno la Casa de los Templarios, y la otra casa fechada en 1547, era el Hospital de los Peregrinos de San Miguel y San Bartolomé adquirida por el Ayuntamiento en 1562, y derribada para abrir la calle de San Miguel.

En el número 8 de la calle de San Miguel existen unas cuevas llamadas Bodegas de Vázquez, dedicadas a almacenar caldos, llamadas hoy Cuevas de San Miguel o de los Candiles. Están excavadas en roca viva y descubiertas en el siglo XIX. Hoy día se desconoce su origen ni los usos para que pudieran excavarse. En 1900, Juan Moraleda las creyó catacumbas cristianas, pero no se hallaron signos cristianos. (Fuente: Historia de las Calles de Toledo).

En dicho lugar, se narra la leyenda popular de La casa del Duende.“... pero atónitos quedaron cuando las llamas sólo devoraron rápidamente la casa de la bruja, sin saltar a las casas vecinas, escuchando los terribles alaridos y maldiciones que ésta pronunciaba desde el interior, mientras el fuego consumía todo rápidamente, incluyendo a la Bruja.

El incendio se extinguió sólo en poco tiempo, sin intervención de ningún vecino que seguían mirando atónitos frente a la puerta. En pocos minutos sólo quedó en pie la fachada de la casa, con las dos columnas. Todo el interior quedó arrasado por el fuego. Tan sólo alguien observó una diferencia: ahora en las columnas habían aparecido esculpidas dos lamparillas, dos candiles, que ahí siguen".

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Navidad 2008

Iglesia de San Cipriano
El origen de este templo se remonta a la época de la dominación musulmana, tal y como se pone de manifiesto en la exenta torre mudéjar.

La iglesia fue reformada entre los años 1612 y 1613 siendo Juan Bautista Monegro el responsable de las trazas, encargándose de los trabajos el alarife Juan de Orduña. Se alargó la capilla mayor.

El resultado es un edificio de una sola nave, rematado por un ábside plano y con un coro elevado en los pies. En 1708 se reconstruyó la torre, conservando su estructura original de época medieval, siguiendo el modelo más antigüo dentro de la tipología de torres mudéjares toledanas, que se caracteriza por la construcción de paramentos lisos de mampostería encintada y un cuerpo superior en ladrillo, destinado a campanario.

El camarín de la Virgen de la Esperanza fue construido en 1622 para conservar la talla románica de la Virgen, fechada en el siglo XII. La portada sigue el esquema de la fachada de la iglesia de San Pedro Mártir, se reduce aquí a un arco de medio punto con aparejo de sillares resaltados y escudos de Don Carlos Venero en las enjutas, y a una hornacina entre aletones que actúa como remate. (Fuente: Wikipedia).

Muchas calles de Toledo tienen su propia leyenda. Cercano a esta iglesia se encuentra la calle de la Mano, donde surgió la leyenda popular de La mano ensangrentada.“...abren la puerta y allí descubren una imagen terrible: un perro trae en la boca una mano ensangrentada. No pudiéndolo evitar, el animal entra en el convento y deja la mano en el patio”.



viernes, 7 de diciembre de 2007

Navidad 2007

Calle del Comercio
Aunque la creencia popular la asigna el nombre tradicional de calle Ancha, no es cierta tal equivalencia sino en aparte; en efecto, la auténtica calle Ancha era sólo el trayecto comprendido entre Zocodover y el comienzo de la cuesta de Belén. En las menciones que de esta calle se hacen en los siglos XVI al XIX se indican diversos nombres gremiales para el resto hasta la plaza de las Cuatro Calles.

En 1556 se reseñan, desde Zocodover, la calle Ancha, la calle de la Lencería y la de la Calcetería. Francisco de Pisa por su parte, partiendo de Zocodover asimismo, nos habla en 1593 de que “en la calle Ancha, que va por otro camino, hay diversidad de oficios, cordoneros, calceteros y joyeros... tiendas de lencería, de jubeteros y calceteros: y desde el Solarejo, plateros y cereros...”

Como resultaban demasiados nombres gremiales para una calle que tiene una unidad indiscutible, el Ayuntamiento obró con cordura en el Nomenclátor de 1864 al llamarla, uniformemente, con el nombre genérico de la calle del Comercio, que engloba a todos los posibles géneros a vender; y así se explica también que se aceptase por todos, aunque no fuera totalmente nuevo entonces.

Aun así, los toledanos no dejaron de llamar calle Ancha a su vía más transitada, aunque hayan olvidado que se llamaba así al derribar siete casas en su acera de los pares, desde la entrada por Zocodover, realizado en 1616 para que pasase la solemne procesión de la Virgen del Sagrario; ello podría ser la causa del antiguo topónimo; no obstante, antes de verificarse este ensanche ya se usaba el nombre seguramente por ser la más amplia de las que nacen en el antiguo Zoco.

El carácter mercantil de la calle ha hecho que en ella no existan casas o palacios famosos. Sólo dos edificios de cierta nombradía han dejado rastro documental: el Mesón de los Paños, que estaba ubicado haciendo esquina con la calle Nueva (fue Banca Sucesores de A. Jiménez, y en nuestros días, Banco Central). El otro edificio, llamado Calahorra Vieja, propiedad de la Catedral en 1234, año en el que ya era un mesón. Se supone que estaba situado con salida a la calle de la Sierpe. (Fuente: Historia de las Calles de Toledo).

Como se ha comentado, todo parte de la plaza de Zocodover, uno de los lugares de la ciudad donde se llevan a cabo multitud de actos y festejos, así como también sirve de popular punto de encuentro y disfrute de los toledanos y sobre todo paso obligado para los miles de turistas que jalonan las calles del casco histórico durante todo el año. Pues bien, la mencionada plaza fue objeto de dos leyendas:

Allá van leyes donde quieren reyes. “...Pero la sorpresa y el silencio rotundo de toda la plaza llegó cuando el fuego se extinguió y los allí reunidos pudieron comprobar que entre las cenizas aún quedaba intacto el otro misal, el romano, que también había sobrevivido al intenso fuego”.

La Sierva. “...colgaban los verdugos en las almenas del Alcázar la cabeza de aquella esclava del Rey, de la bella Azrael, la de talle gentil como la palmera del oasis, la de mirada ardiente como las arenas del desierto”.

domingo, 10 de diciembre de 2006

Navidad 2006

Monasterio de San Juan de los Reyes
La construcción del Monasterio de San Juan de los Reyes se inicia en 1477, siguiendo las órdenes de la reina Isabel de Castilla, quien ordenó construir este templo como recordatorio de la victoria de Toro y para que pudiera servir como panteón real de ella y su descendencia, de ahí la forma de catafalco rodeado de cirios, siendo los pináculos la representación de estos últimos. La terminación del templo no llegaría hasta varios años después de su muerte, en 1526, durante el reinado de su nieto, Carlos I. La dedicación a San Juan está motivada por la devoción que sentía la reina hacia San Juan Evangelista, como manifestó claramente al dar los nombres de Juan y Juana a dos de sus hijos y adoptar el águila nimbada en su escudo de armas.

El arquitecto principal de la obra hasta su muerte, ocurrida en 1494, fue Juan Guas, quien diseñó y construyó la cabecera y el crucero. La fachada está recorrida por el cordón franciscano al ser esta orden la ocupante del edificio y las cadenas que vemos colgadas en el exterior de sus muros corresponden a los cristianos que fueron liberados tras la reconquista de Granada, siendo colocadas en 1494. La portada principal, se construyó entre 1606 y 1610 según un diseño de Alonso de Covarrubias, arquitecto fallecido en 1570, y se suele decir de ella que es semigótica y semirenacentista, por lo que no es ni una cosa ni la otra.

La planta de la iglesia es de salón, siendo su cabecera poligonal. El crucero es más espacioso de lo esperado al estar diseñado para acoger unos túmulos funerarios que nunca llegaron. Los Reyes Católicos (Isabel de Castilla y Fernando de Aragón) están enterrados en la Capilla Real de la Catedral de Granada.

El claustro del Monasterio tiene unas dimensiones que son la mitad de la nave de la iglesia y está considerado una obra maestra del gótico final o gótico flamenco, combinando en su construcción elementos mudéjares y góticos, algo que es característico en Juan Guas. Consta de dos plantas que rodean un patio cuadrado, teniendo el piso inferior una bóveda de tipo alemán, esto es sin que los nervios se junten en el centro. En el techo del piso superior podemos observar un artesonado de madera con lacería mudéjar.

En el conjunto de la edificación se repite una decoración de la cual podemos observar la representación de la reina Isabel mediante la "Y" como inicial de su nombre y un haz de flechas, y la del rey Fernando por la "F" inicial de su nombre y un yugo donde leemos "tanto monta" que nos lleva hasta Alejandro Magno y su decisión de cortar el nudo gordiano, justificando con ello la importancia del fin perseguido sin importar los medios utilizados para conseguirlo. Si reparamos un poco en ello, nos daremos cuenta de que el nombre del símbolo que sigue a la inicial del soberano (Y o F) comienza con la inicial del nombre del otro (Yugo o Flechas).

El convento, tras ser arrasado, por los franceses, durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) y la posterior desamortización de 1836, terminó arruinado, no acabándose de restaurar hasta el pasado siglo XX y habiendo desaparecido el segundo claustro. (Fuente: Una ventana desde Madrid).

jueves, 8 de diciembre de 2005

Navidad 2005

Estación de Ferrocarril
La estación de Toledo se inauguró en Abril de 1919. Pero antes de ser inaugurada hubo una historia previa, ya que este edificio, tal cual lo conocemos en la actualidad, sustituía a una edificación que se había proyectado por la Compañía del Ferrocarril de Castillejo a Toledo. Dicho edificio se inauguró en 1858 y era de un estilo totalmente funcional, a diferencia de la actual con su estilo muy característico neo mudéjar.
Así, el edifico actual es muy atípico en las construcciones ferroviarias por los distintos elementos que se van a ver a continuación. Las obras se iniciaron en 1917 bajo órdenes del arquitecto Narciso Clavería que fue un gran impulsor del renacimiento mudéjar en España. Tras casi tres años de obras y un coste superior al millón de pesetas, se realizaron las obras donde los materiales fundamentales fueron ladrillo, piedra, cemento y hierro, que se combinaron de forma muy decorativa para conseguir el notable estilo que tiene la estación.

Está compuesta por un edificio de viajeros situado en un lateral de las vías del que sale una marquesina de hierro sostenida con delgadas columnas. El edificio de viajeros está compuesto por un pabellón central de una sola planta. A cada lado del pabellón central, tiene sendos adosados que continúan el estilo de la fachada aunque son de dos alturas. En el extremo izquierdo de la estación, sobresale una curiosa torre de reloj, muy poco habitual en estaciones y más común en iglesias de estilo mudéjar, por esa forma de minarete o de campanario con modelos similares en una zona donde abunda dicho estilo.

El pabellón central, posee desde el exterior, cinco puertas de acceso al vestíbulo sujetas por arcos de herradura puntados. Una vez dentro, nos encontramos con un vestíbulo de gran amplitud donde destaca la taquilla con un forjado espectacular y muy llamativo. Todos los ornamentos y formas interiores de la estación, fueron realizados por maestros toledanos que impregnaron su estilo artesanal concordante con los existentes en la zona. La parte inferior de las paredes del vestíbulo está revestido de mosaicos de azulejos al igual que el artesonado del techo con formas muy características, obra del ceramista toledano Ángel Pedraza, Todo el trabajo de adornos de forja, como lámparas, barandillas, etc. son obra del maestro forjador Julio Pascual.

Por tanto, el conjunto de la estación es de una gran belleza, a pesar de que el estilo no encaje con las estaciones en general. También hay que tener en cuenta el volumen de tráfico que tiene la estación que poco a poco ha ido disminuyendo hasta la actualidad debido a la cercanía de Madrid y a las comunicaciones por carretera que se han ido mejorando con la inauguración en 1989 de la actual autovía.

Como gran evolución, el 15 de Noviembre de 2005 se inauguró la línea de Alta Velocidad (AVE) entre Madrid y Toledo. De esta forma se unía Madrid en un tiempo breve, en torno a 25 minutos sin paradas intermedias, frente a una autovía con gran volumen de tráfico, generalmente atascada en las horas punta. Así se mejoraban los accesos a la ciudad de Toledo y la comunicación con Madrid, facilitando el acceso, tanto al turismo como a las habitantes. Pero la línea de Alta Velocidad, también ha creado otros inconvenientes, que afectan a ciertos sectores al suprimir la antigua línea de regionales por la vía convencional. Ya que deja bien comunicado Madrid con Toledo, pero deja aisladas a otras poblaciones intermedias, además de forzar, que todas las comunicaciones de Toledo con el resto de destinos, pasen forzosamente por Madrid. (Fuente: Ferropedia).

domingo, 5 de diciembre de 2004

Navidad 2004

Catedral
La actual catedral de Toledo es un edificio gótico del s. XIII, erigido sobre la antigua mezquita árabe, que a su vez se edificó sobre un templo visigodo y cristiano anterior.

Fue promovida por el arzobispo Jiménez de Rada, que trajo el gusto por el gótico francés, evidente en la puerta norte, que presenta evidentes analogía con Notre Dame de París. Sus escenas esculpidas en piedra, sobre la vida de Cristo, fueron un auténtico catecismo durante la Edad Media. 

Contemplado comenzando por su extremo exterior izquierdo, recorreremos desde la Anunciación hasta el Jucio Final.
Las puertas son una parte fundamental de la fachada principal. Además de la mencionada, la Puerta del Perdón, en el centro de la fachada principal, es del s. XV, plenamente gótica, y sólo se abre en grandes ocasiones. La Puerta de los Leones, la más moderna, tiene uno de los cojuntos de esculturas hispano-flamencas más importante del s. XV, que alcanzan su cumbre en la representación de la Virgen, en su parteluz.

Capillas y Sala CaPitular
En el interior, la capilla mayor es uno de los lugares de la Catedral que alberga más obras de arte. Cerrada originalmente por una rejería tallada en piedra, de la que aún se conserva una parte, atesora un gran número de estatuas. En los dos pilares que dan acceso a la capilla contemplamos, a la izquierda, al legendario pastor Martín Alhaja, que dió información muy relevante para ganar la batalla de las Navas de Tolosa. En la derecha, el Alfaquí, retrato de Abu Walid, musulmán que llevó un mensaje de tolerancia a Alfonso VI, apostando por la convivencia de árabes y cristianos.
En el interior hallamos la rejería, de gran calidad, y el gran retablo, cumbre del gótico florido y última manifestación del mismo antes de la llegada del Renacimiento. Como contraposición al mismo, el sepulcro del cardenal Mendoza, atrubuido al italiano Antonio Sansovino, es una de las primeras manifestaciones del arte renacentista en Castilla.

La capilla mozárabe tiene especial interés por haber sido designada por el cardenal Cisneros para restaurar el rito mozárabe en Toledo. Esta forma de celebrar la misa se había conservado entre los cristianos que vivieron en territorio musulmán, desde la dominación visigoda. La cúpula de la capilla es obra del hijo de El Greco, Jorge Manuel Theotocópuli, el altar de bronce y mármol de varios colores, de Juan Manzano, y la rejería gótica de Juan Francés, de 1524.
La capilla de los Reyes Nuevos, hoy sin culto, forma una pequeña iglesia, cuyo vestíbulo es del arquitecto Alonso de Covarrubias. Llamada así en honor de la nueva dinastía Trastámara reinante en Castilla, alberga numerosos sepulcros de sus reyes, con interesantes tallas.
Entre las capillas de la girola, destaca el acceso a la Sala Capitular, con rica ornamentación plateresca, y los retratos de todos los arzobispos toledanos. Sobre ellos, uno de los grandes conjuntos de pintura al fresco española, obra de Juan de Borgoña.

VIDRIERAS, TRANSPARENTE Y TESORO
La Catedral Primada de Toledo alberga el mayor número de vidrieras medievales conservadas, como las del rosetón del crucero, las de la capilla mayor, y las de grandes figuras de santos y apóstoles en el lado este.
El llamado Transparente es la gran obra maestra del escultor Narciso Tomé, finalizada en 1732, y realizada en mármoles genoveses, jaspe y bronces. Concebido como un retablo, e iluminado por los tragaluces del ábside, presenta numerosas figuras y composiciones representando pasajes de la Biblia.
El tesoro guarda en múltiples vitrinas los relicarios, báculos, ropas y objetos litúrgicos, entre los que destacan algunos de gran valor histórico. Pero sin duda la más espectacular es la custodia de Enrique de Arge, de traza gótica, que sale en procesión durante el Corpus Christi. De planta hexagonal, y plata dorada, cuenta con numerosas figuras de ángeles, santos, florones, campanitas y espigas, adornadas con pedrería. En su centro está la custodia, de oro puro, elaborada con el primer oro que Cristóbal Colón trajo de América.

SACRISTÍA
La sacristía data de comienzos del s.XVII, con trazas de Nicolás de Vergara y Juan Bautista Monegro. La amplia sala rectangular de estilo clasicista, muy sobria, tiene una bóveda de cañón decorada al fresco por el pintor napolitano Luca Giordano.

Además de cuadros de Caravaggio, Tiziano, Van Dyck, Goya y Rubens, alberga una extensísima colección de obras de El Greco como El Expolio de Cristo, magnífico óleo que preside el altar en un retablo de Ignacio Haan. Bajo el mismo, figura la escultura, también del artista, La Imposición de la Casulla a San Ildefonso. A su lado aparece El Prendimiento de Cristo de Francisco de Goya, como un excepcional homenaje. En las paredes laterales, los trece lienzos del Apostolado de El Greco, además de San Francisco, Santo Domingo de Guzmán, Las Lágrimas de San Pedro, Cristo en la Cruz y San José con el Niño.

TORRE
Actualmente la catedral permite el ascenso a su torre, tras superar 248 escalones, reformados, nos llevan hasta la famosa Campana Gorda, desde la que puede apreciarse la disposición en forma de cruz latina del edificio y magníficas vistas de la ciudad. (Fuente: Turismo de Castilla-La Mancha).


La catedral encierra un gran conjunto de tesoros, arte, curiosidades..., y también leyendas. En el coro se admira y venera una imagen de la Virgen, bajo la advocación de Nuestra Señora la Blanca, realizada en alabastro blanco con policromía dorada. Y como no podía ser menos en Toledo, también tiene su leyenda: Por qué la Virgen Blanca se ríe.“... comprobaron cómo la imagen de la Virgen Blanca ladeaba la cabeza y sonreía abiertamente ¡la Virgen se ríe, la Virgen se ríe!, clamaron los más asustados.”

jueves, 11 de diciembre de 2003

Navidad 2003

Iglesia de San Lucas
La vista está tomada desde el Cerro del Bú, en primer término se alza la Iglesia de San Lucas y su conjunto, al fondo, sobresaliendo, se divisa la torre de la Catedral.

La iglesia de San Lucas fue una antigua parroquia mozárabe o visigoda erigida en el siglo VII, que está enclavada en un recinto amurallado que fue un antiguo cementerio.

Son prácticamente dos iglesias en una, ya que al lado de la iglesia mudéjar de tres naves con sus correspondientes capillas en la cabecera, fue añadida en el siglo XVII una gran capilla barroca. Los pilares de ladrillo sostienen arcos de tipo califal que pueden ser testimonio de obras realizadas en época islámica.

La cubierta de la nave central es una armadura de par y nudillo y las laterales mantienen un cielo raso. La torre presenta la tan toledana silueta mudéjar, aunque el conjunto está muy transformado en distintas épocas, habiendo sido restaurado muy recientemente.

El edificio tiene dos puertas, una a los pies del templo y otra en la fachada norte. Es la única iglesia que posee un jardín tapiado. La capilla barroca de la muy querida en Toledo Virgen de la Esperanza está cubierta por una cúpula sobre pechinas.

Actualmente sigue perteneciendo a la comunidad mozárabe, y es sede de la Antiquísima Hermandad de Caballeros y Damas Mozárabes de Nuestra Señora de la Esperanza de San Lucas de la Imperial Ciudad de Toledo. (Fuente:Architoledo).

Uno de los parajes más tranquilos de Toledo, la Iglesia de San Lucas, ahora sólo perturbado por los muchos vehículos que por allí estacionan, encierra una de las leyendas más conocidas de la ciudad, un prodigio con cierta carga espectral que D. Eugenio Olavarría dejó escrito allá por 1880 con el nombre de Don Diego de la Salve.Cuando la Salve terminó descendió el cadáver a su huesa; apagóse el resplandor vivísimo que rodeaba el altar, y los ángeles, envolviéndose en sus alas, se perdieron invisibles en el espacio. La multitud se precipitó a la iglesia. Don Diego continuaba arrodillado pidiendo a la misericordia de Dios indulgencia para sus faltas y perdón para su incredulidad.

sábado, 7 de diciembre de 2002

Navidad 2002

Puente de San Martín
Es uno de los puentes históricos más importantes de la ciudad de Toledo sobre el río Tajo junto al de Alcántara que se encuentra en el extremo opuesto.

Se encuentra al oeste de la ciudad y comunica con la Judería, con sus famosas sinagogas de Santa María la Blanca y del Tránsito, y otras partes monumentales de la ciudad como el Monasterio de San Juan de los Reyes.

Desde el punto de vista arquitectónico se trata de un notable puente gótico que tiene la particularidad de disponer un perfil prácticamente plano, no en lomo de asno o apuntado como era bastante habitual en los puentes medievales. Es soportado por un total de cinco arcos u ojos. Siendo los extremos de pequeña luz, los intermedios de mayor luz y el central de dimensiones sorprendentes para la época: 40 metros de diámetro. Los pilares llevan distintos tajamares aguas arriba.

En los extremos hay torres fortificadas de planta poligonal. La que mejor ha conservado su estructura medieval es la del exterior, donde todavía vemos una bóveda de crucería de ladrillo y diversos arcos apuntados y de herraduras, además de un almenado con merlones a lo musulmán.

En este lugar, durante la dominación árabe y los primeros tiempos de pertenencia cristiana existió un puente de barcas que quedó destruido por una crecida. Fue en el siglo XIII cuando se acometió la construcción del puente de piedra granítica actual.

En la guerra entre Pedro I y su hermanastro Enrique de Trastámara fue parcialmente destruido (año de 1368) por lo que hubo de ser restaurado y, al mismo tiempo, fortalecido por orden del Arzobispo Pedro Tenorio en el año 1390.

Ya en siglos modernos las reformas y cambios siguieron su curso. Por ejemplo durante el reinado del último de los Austrias, Carlos II, se ensancharon los accesos al mismo, se modificó el torreón interior y como elemento conmemorativo se añadió una placa con el escudo imperial y dos figuras de monarcas. En 1760, durante el reinado de Carlos III, el Puente de San Martín fue pavimentado.

Por último hay que añadir que hasta el año 1976 este venerable puente medieval tuvo que soportar el tráfico rodado. En la actualidad sólo está permitido el tránsito de peatones. (Fuente: Arteguías).

Existe una bonita leyenda relacionada con el maestro constructor del puente y su esposa: La mujer del arquitecto. "... ocultándose de trecho en trecho, la esposa del arquitecto logró llegar al puente y, temblando de miedo, prendió la tea y la lanzó sobre los maderajes que servían como armazón. Al principio parecía que la lluvia iba a apagar el fuego, pero por fin éste se extendió y la mujer volvió a su casa dejando a sus espaldas los andamios envueltos en llamas".